lunes, 9 de agosto de 2021

Festival Goya Fest en Las Parras

 Las dificultades derivadas de la pandemia no han impedido la celebración de nuestro festival. En esta ocasión cambia de nombre para no implicar a la Asociación Cultural El Chorredero que ha desistido en responsabilizarse de la celebración del arriesgado festival. Pese a ello, Raúl Márquez ha encontrado la fórmula para que el festival no deje de celebrarse este año tan vital para el resurgir de las actividades culturales. Sus gestiones han dado sus frutos y en esta ocasión la organización corre a cargo de Acción Cultural Española a través de la Fundación 'Cultura en Vena', que ha elegido Las Parras de Martín como uno de los 5 núcleos de población de Aragón donde celebrar sus exposiciones '¿Goya en un hospital?' e 'Historietas del comic alrededor del COVID'; además de financiar dos de los conciertos de música folk. La colaboración del ayuntamiento de Utrillas financiando el otro concierto festivales y de un servidor organizando la ruta senderista completan el cartel de este festival que pretende consolidarse con la música folk y la cultura contra la despoblación como banderas.






La ausencia de fiestas tradicionales y la escasez de eventos socializadores derivados de la situación actual, hacen más necesario este tipo de eventos que resultan vitales para paliar la difícil situación en que se encuentran numerosos grupos culturales.


martes, 25 de agosto de 2020

La posguerra en Las Parras de Martín (II).

 Al inicio de la posguerra, una parte de la producción agrícola y ganadera obtenida por las familias debía ser entregada a las autoridades para propiciar el racionamiento a la población. Hubo quien ocultó parte de la producción, por ejemplo en oquedades de dobles paredes o en hoyos escavados bajo el suelo plagado de estiércol de corrales de ganado, arriesgándose a ser descubierto por las concienzudas inspecciones de las autoridades. De haber sido descubiertos, las consecuencias para la familia habrían sido nefastas en tiempos de represión.

La venta de chatarra fue una importante fuente de ingresos para la economía familiar de la posguerra. La guerra civil dejó abundante material bélico en nuestro pueblo concentrándose principalmente en tres lugares:

1.       Hoya de los molinos: Es el lugar donde más chatarra se obtenía, principalmente en la ladera entre el cabezo El Castellar y el camino que baja hacia la Hoya de los Molinos. Allí había grandes cráteres producidos por los obuses de 15 ½ (en el pueblo llamados proyectiles). La chatarra se encontraba en torno al metro de profundidad y en alguno de los cráteres se llegaron a obtener cerca de 40 Kg de metal.

2.       Loma de Son del Puerto. También allí quedaron cráteres producidos por bombas de menor tamaño aún visibles hoy en día.

3.       Trincheras de la Solana. Aunque también se encontraban trincheras por la Cruz de la Cerrada, la muela y otros lugares, en el Cerro (parte superior de la Solana) es donde más trincheras había. Entre las rocas de sus paredes se encontraban ocultas principalmente granadas de mano, aquí llamadas bombas de piña.

Las técnicas para desactivar las bombas y granadas eran de lo más variado y en ningún caso exentas de riesgo: Las granadas podían lanzarse a un lugar tras asegurarse de que no había nadie alrededor que pudiese resultar herido. Hay que tener en cuenta que muchas de ellas no explotaban, aunque seguían estando activas. Las bombas (y las granadas) se podían intentar desactivar desmontándolas cuidadosamente, lo cual resultaba excesivamente arriesgado y en una ocasión provocó la muerte de dos niños. En otras ocasiones se preparaba un fuego con aliagas en un lugar resguardado asegurándose de que no hubiese nadie en un radio muy amplio y se colocaba la bomba encima. Se prendía fuego al atardecer, cuando todos habían regresado de sus labores a casa, calculando que el fuego tardase un tiempo en alcanzar la bomba para poder alejarse lo suficiente. Al día siguiente a la explosión se podrían recoger los restos diseminados de la bomba.

La imaginación daba para más técnicas, pero estas son las que a mí me han transmitido.

Recuerdo que en mi niñez todavía se encontraban muchas balas de las que extraíamos el balín y con la pólvora del interior hacíamos dibujos en alguna roca o escribíamos algún texto y le prendíamos fuego con un mixto (una cerilla) para que el dibujo quedase grabado en la piedra. El pistón seguía estando activo.

viernes, 21 de agosto de 2020

Instrucciones de navegación para el principal vehículo de transporte tradicional en Las Parras.

 Como hoy estoy de buen humor, permitidme una entrada con toque humorístico.

El principal vehículo de transporte tradicional en Las Parras era el macho (animal de carga), vehículo que en mi niñez dominaba con soltura. Las instrucciones que a continuación se detallan son aplicables igualmente para otros vehículos como los burros. Estas instrucciones son aplicables a las tres posiciones en que el operario puede encontrarse respecto al animal: A lomos, delante o detrás del mismo.

Las instrucciones básicas de navegación para el dominio de dicho vehículo se limitan a cuatro. Estas cuatro instrucciones pueden darse tanto mediante comandos de voz como mediante comandos gestuales. Las denominaremos por el comando de voz:

1.       ‘Arre’. Comando de voz con tono autoritario con el que se da al animal la instrucción de iniciar la marcha. El comando gestual consiste en agitar con intensidad hacia arriba y hacia abajo el extremo del ranzal sujetado con las manos. Ello provoca un movimiento ondulatorio en el ranzal que se transmite hasta el otro extremo situado en el hocico del animal, que percibe dicho movimiento. Cuando el usuario se encuentra a lomos del animal, este comando gestual puede acompañarse de un golpe seco en las costillas del mismo realizado simultáneamente con los talones de ambos pies. Habitualmente los tres comandos se ejecutan a la vez.

2.       ‘So’. Comando de voz prolongado (‘sooooo’) para indicar al animal que detenga la marcha. El comando gestual consiste en tirar del ranzal hacia atrás.

3.       ‘Guesque’. Comando de voz para indicar al animal que gire hacia la derecha. El comando gestual consiste en tirar del ranzal hacia el lado derecho del animal.

4.       ‘Pasallá’. Comando de voz para indicar al animal que gire hacia la izquierda. El comando gestual consiste en tirar del ranzal hacia el lado izquierdo del animal.

Las generaciones más jóvenes están acostumbradas a usar otros instrumentos de navegación para el transporte. En concreto usan numerosas aplicaciones con comandos más complejos, como Waze, Tom Tom Go, Endomondo, Strada, OruxMaps,… Incluso generan vistosos vídeos de los recorridos realizados con aplicaciones como Relive. Quizá ello les haga pensar erróneamente que la navegación es algo muy reciente asociándola exclusivamente a sistemas de geolocalización por GPS. Sirva esta humilde entrada de blog para sacarles de su error y permitirles descubrir que la navegación, tanto por tierra como por mar, es mucho más antigua de lo que creían.

miércoles, 29 de julio de 2020

Los cementerios de Las Parras.

El primer cementerio conocido se situaba en la puerta de la iglesia rodeado por un muro cuya ubicación aproximada se reproduce en la imagen recreada siguiente.
Recreación de la ubicación aproximada del antiguo muro del cementerio y su puerta de acceso. (Imagen obtenida de Google Earth).
Las actuales casas de los hermanos Pedro, Benjamín e Inocencio Aguilar eran una única casa: la casa del cura. En la posguerra vivía en esta casa el cura del pueblo: mosen Cesáreo. Mosen Cesáreo almacenaba la hierba que servía de comida para sus animales en la parte superior de la actual casa de Benjamín Aguilar. La llevaba por el cantón hasta allí en cargas de fajos a lomos de sus machos (animales de carga). La estrechez del callejón entre el muro del cementerio y las paredes de la casa de mis abuelos paternos dificultaba el transporte de estas cargas. Por ello mosen Cesáreo decidió derribar el muro del antiguo e inutilizado cementerio dejándolo como parte de una plaza pública que pasó a denominarse ‘replaceta’. La replaceta era uno de mis lugares más frecuentados para juegos en mi infancia por su proximidad a mi casa. Antes de su pavimentación afloraban en la superficie de la tierra algunos de los huesos de los cadáveres allí enterrados a los que nadie daba importancia, pues formaban parte del paisaje al que estábamos habituados. En particular recuerdo los de unas costillas muy visibles.
Tuve el ‘honor’ de trabajar como peón de albañil en las obras de pavimentación de las calles de Las Parras, al igual que en las obras de alcantarillado. Recuerdo que para reducir el desnivel tanto de la replaceta como de la plaza del pairón, se rebajó la parte superior de la replaceta situada junto a la pared de la iglesia, incluidas sus escaleras de acceso (las llamadas ‘escalericas’). Los escombros sobrantes se depositaron en la parte inferior de la plaza del pairón. Entre dichos escombros se encontraban numerosos restos de huesos humanos del antiguo cementerio.
Foto familiar de la comunión de mi hermano Alejandro sobre las antiguas escalericas.
El segundo cementerio es el que denominamos como ‘cementerio viejo’. Está situado en la parte posterior y menos accesible de la iglesia. Parte de él se derrumbó sobre las casas entonces abandonadas situadas debajo. Una de ellas es la actual de mi tía Rosa. En mi infancia pertenecía a mis abuelos, y la parte delantera era utilizada por mi padre como almacén. La parte trasera próxima al cementerio estaba derrumbada y entre la superficie de los escombros podían verse varios huesos de restos humanos procedentes del derrumbe del cementerio viejo. Uno de ellos era una calavera en perfecto estado.
Foto de la ubicación de los antiguos cementerios obtenida de Google Earth:
1.- Cementerio de la puerta de la iglesia.
2.- Cementerio viejo.
3.- Lugar donde fueron depositados los escombros procedentes del cementerio de la puerta de la iglesia.
También este fue un lugar muy frecuentado en mis juegos infantiles, y era mi preferido para esconderme cuando jugábamos en la era de mis padres a la maya (ver el periódico ‘El Pairón’ nº 0 de 1991 en la página 6). Se puede decir que los huesos humanos formaron parte del paisaje habitual de los juegos en mi infancia temprana.
Quiero compartir una curiosa anécdota acerca de la calavera mencionada anteriormente: En los primeros años de celebración de las actuales fiestas tras su recuperación, el almacén de mi padre era utilizado como peña. El nombre de la peña era muy acertado: peña ‘El Caníbal’. Como símbolo de la misma tenían en su interior la calavera mencionada. Los integrantes de la peña pegaron a ella un maxilar inferior muy bien conservado que localizaron entre los restos óseos y que encajaba a la perfección. En cierta ocasión los músicos que actuaban en el baile del pueblo visitaron la peña, que estaba abierta a todo el mundo. Hubo un momento en el que los músicos se quedaron solos en la peña y, creyendo que la calavera era de plástico, se les ocurrió la brillante idea de jugar al fútbol con ella. Estos músicos son conocidos míos de Teruel y hemos recordado varias veces la anécdota que ellos mismos me transmitieron, pues nadie en Las Parras les vio. No fueron conscientes de que la calavera era auténtica hasta que años después nos encontramos y comentamos dicha anécdota. Esto certifica el excelente estado de conservación de la calavera, pues no sufrió daño alguno. Se ignora el paradero actual de dicha calavera así como del resto de huesos humanos. Posiblemente fueron arrojados en alguna escombrera del pueblo.

El tercer y último cementerio es el actual conocido por todos. Entre otras cosas, en su interior puede verse la placa de uno de los parrinos ilustres en él enterrado al que se hacía referencia en el periódico ‘El Pairón’ nº 1 de 1992: Mosen Antonio Badal Solsona.

martes, 28 de julio de 2020

Bodegas en Las Parras.

Ya sabemos que nuestro pueblo está edificado sobre roca firme que en su mayoría es cantera de tosca; muy propicia para la construcción de bodegas. Tradicionalmente todas las casas de Las Parras tenían al menos una bodega. Normalmente estaba en el interior de la casa, pero en algunos casos, como el de mi casa, estaba en el exterior. Principalmente se usaba para almacenar el vino en grandes tinajas, en toneles o en el boto; aunque éste último se utilizaba más para transportarlo en las caballerías. En verano se guardaba allí el botijo para tener el agua fresca. En ocasiones se almacenaba otro tipo de productos, como patatas, fruta, …
Recuerdo con nostalgia la gran bodega de casa de Arsenio, el bar del pueblo. Allí almacenaba las cajas de cerveza, de sidra y diversas bebidas más. El bar estaba en la primera planta, por lo que cada vez que un cliente pedía alguna bebida fresca, Arsenio o alguien de su familia tenía que bajar hasta la bodega para satisfacer a su cliente. Afortunadamente para él y para su familia se consumía poca cerveza por entonces.
Por otra parte, tuve el ‘honor’ de trabajar como ayudante en la instalación del servicio de agua y alcantarillado de Las Parras. Entonces se estilaba el trabajo a ‘concejo’: cada vecino con casa en el pueblo realizaba una cantidad determinada de jornales (días de trabajo) sin cobrar nada como contribución para la realización de obras en beneficio del pueblo. Recuerdo que en la realización de la zanjas para instalar las tuberías aparecieron varias bodegas que hubo que rellenar. De ellas recuerdo las tres, que aparecen en el mapa de la imagen siguiente marcadas con un punto amarillo. Además recuerdo que mi abuelo Juan Antonio afirmaba que en tiempos hubo un pasadizo que atravesaba el subsuelo de la replaceta (plaza de la puerta de la iglesia) desde una casa particular hasta la iglesia. Según él, ese pasadizo se había hundido y parte de él se utilizaba como bodega en la parte de la casa particular.

Imagen de Las Parras obtenida de Google en la que se puede ver la ubicación de las tres bodegas y del antiguo pasadizo subterráneo a la iglesia. 

viernes, 24 de julio de 2020

El cierre de la escuela de Las Parras.


Cuando mi hermana Isabel se escolarizó en Educación Preescolar, el año 1964, entró en la escuela de las chicas. Había entonces dos escuelas con dos maestros: la de las chicas y la de los chicos. Poco podía imaginar que antes de finalizar sus estudios de EGB viviría el cierre definitivo de la escuela. Cuando yo fui a la escuela en 1968, éstas ya se habían unificado en la escuela regentada por doña Teresa, la entrañable maestra del pueblo. Mi hermano Alejandro tan sólo estuvo escolarizado en Las Parras un curso, aunque doña Teresa, ejerciendo labores de guardería que no eran de su competencia, lo acogió anteriormente. Solía hacerlo con todos los niños para facilitar a los padres el desempeño de sus tareas en el campo.
Doña Teresa era una maestra muy querida en el pueblo tanto por los padres como por los alumnos, pese a su escasa capacidad para formar alumnos a partir de 4º de EGB debido a su limitada formación. Choca hoy en día alguna de sus costumbres que entonces estaban bien consideradas por la sociedad; como la de invitarnos cada 5 de diciembre, día de su cumpleaños, a todos sus alumnos en su casa. Nos obsequiaba con galletas María y un pequeño vaso de mistela. Nosotros lo tomábamos agradecidos y cabe destacar que ninguno hemos sufrido secuela alguna por aquella presunta ‘alcoholización precoz’.
A finales de los 60 y principios de los años 70 se produjo un goteo sangrante de alumnos emigrados de Las Parras: habían emigrado a Alcañiz Urbano Marzo y Balbina Marzo con sus 5 hijos; Rafael Martín y Felisa Marzo a Buenavista (Tarragona) con sus 4 hijos; Jesús Marzo y Pilar Gazulla a Utrillas con sus 2 hijos; y Pedro Galindo y Presen también a Utrillas con sus 2 primeros hijos haciendo inviable la continuidad de la escuela. Así, el curso 1973/74 fue el último en que se impartieron clases en Las Parras. El curso 1974/75 mi hermana fue a cursarlo a Utrillas junto con los que finalizaban la educación obligatoria ese curso. Mi hermano Alejandro no se escolarizó entonces, ya que la educación Preescolar no era obligatoria. Yo debería haber inaugurado el internado de la Escuela Hogar de Teruel en septiembre, pero el retraso en su construcción hizo que la inauguración se realizase a mitad del curso. Fui uno de los numerosos alumnos provenientes de los pueblos más pequeños de la geografía turolense que inauguraron la Escuela Hogar de Teruel un martes 4 de febrero de 1975, un día que tengo grabado a fuego en mi memoria ya que es, sin duda, el que más ha marcado mi vida.
 
Edificio de las escuelas antes de su restauración.
En la foto de arriba puede verse el edificio donde estaban las dos escuelas antes de la reforma en la que perdió su planta superior. Se trata de un edificio de características arquitectónicas muy comunes en los ayuntamientos de los pueblos turolenses. En él se aprecian tres alturas:
1.       Planta inferior: ocupada por el trinquete, del que destacan sus dos arcos abiertos con un grueso muro en su parte inferior denominado ‘barandao’ que separa el trinquete de la calle exterior. Era el principal lugar de juegos para los niños. Principalmente se jugaba allí a pelota mano y al marro (ver el periódico ‘El Pairón’ nº 2 de 1993 en la página 7). Servía además para acoger los bailes en las diversas fiestas celebradas en el pueblo a lo largo del año (ver el periódico ‘El Pairón’ nº 2 de 1993 en la página 2).
2.       Planta media: ocupada por las dos escuelas. Las dos ventanas de la izquierda con rejas pertenecen a la escuela de los chicos. Las dos de la derecha a la escuela de las chicas. El patio de la escuela situado en la parte posterior, era común a ambas escuelas y su distribución en forma de ele difería ligeramente del actual descubierto en forma rectangular. Las rejas de las ventanas de la escuela de los chicos son posteriores al cierre de la escuela. Se colocaron cuando ésta fue utilizada para oficiar misas tras el estado de ruina de la iglesia del pueblo; ya que albergaba elementos religiosos de valor.
3.       Planta superior: ocupada por el ayuntamiento, el calabozo y la ’Andana’ (un curioso habitáculo con tejado pero sin paredes en la parte que daba al patio). El ayuntamiento (ventana de la izquierda en la foto) junto con el pequeño calabozo que estaba a su izquierda, se ubicaba sobre la escuela de los chicos; mientras que la ‘Andana’ (ventana de la derecha en la foto) se ubicaba sobre la escuela de las chicas.

Así pues, el curso 1973/74 la escuela de Las Parras cerró para siempre. Dicen que el día que se cierra la escuela comienza la muerte de un pueblo. Afortunadamente 46 años después el pueblo sigue vivo, aunque nadie puede asegurar por cuánto tiempo.

miércoles, 22 de julio de 2020

La romería a la ermita de Los Santos (Martín del Río).

La romería a la ermita de Los Santos es una tradición que todavía hoy pervive en otros pueblos, pero que en Las Parras dejó de realizarse hacia 1970. Posiblemente en 1968, año en que Las Parras dejó de ser municipio independiente para convertirse en aldea perteneciente al municipio de Utrillas.
No todos los pueblos iban a la ermita el mismo día. A Las Parras le correspondía el día siguiente a la Pascua de Pentecostés (lunes) junto con Montalbán y otros pueblos más. Se iba desde Las Parras por el Collau, el Monte y la fuente del Balde, aunque el último año se fue por la Hoya de los Molinos y el Hocino del Pajazo. Se ignora el motivo.
Debían llegar a la ermita a la vez que los de Montalbán, pero nadie podía entrar dentro de la ermita hasta que no llegasen los de Las Parras. Había prioridades en el orden de entrada a la ermita. A Las Parras le correspondía el honor de entrar en primer lugar, seguido de Montalbán. El grupo de Las Parras iba precedido por un bello estandarte de grandes dimensiones bordeado por un grueso cordón. El estandarte debía portarlo el último parrino que se había casado flanqueado por los dos anteriores en casarse, quienes portaban sendos extremos del cordón. Este estandarte desapareció en los últimos años, posiblemente durante la guerra civil.
A su regreso a Las Parras debían adelantarse algunos mozos. Éstos tenían la misión de bandear las campanas de la iglesia cuando los romeros se atisbasen desde el pueblo por el Alto, en el antiguo camino de Montalbán. Y con su llegada finalizaba la romería a la ermita de Los Santos.