martes, 28 de enero de 2014

Las minas de Las Parras de Martín.

Tenemos constancia escrita de la existencia de minas en Las Parras en el Boletín Oficial del Ministerio de Fomento Tomo VIII de 1865. En él aparece la existencia de 4 minas:


En tiempos más recientes nuestros mayores recuerdan la existencia de tres minas:

  1.       Mina “San Roque” (más conocida como “mina del Collao”): estaba situada en el barranco “Juncar”; en torno a la parte superior de la actual subida de las zudes a la carretera a Utrillas. Tan sólo se explotó durante 2 ó 3 años.
  2.        Mina “Mª Josefa” ( más conocida como “mina del Sabinar”): Situada en el paraje denominado como “El Sabinar”. De ella quedan abundantes restos y escombreras.
  3.     Mina ¿? (más conocida como “mina de Las Canaletas”): Situada en el paraje denominado “Las Canaletas”. También quedan restos de su escombrera e incluso de alguno de los raíles que se utilizaban para transportar el carbón en vagonetas. Hasta ella iba un camino desde el pueblo que atravesaba el zapatero de los hermanos Burriel y el de los herederos de Genaro Marzo pasando por el puente de los zapateros (situado frente al “molino alto” y derruido tras el cierre de la mina). En esta mina los camiones se llenaban a media carga y así iban hasta subir al “collao” para salvar los diversos y pronunciados desniveles del camino. En el “collao” se redistribuía la carga en camiones completamente llenos para bajar hasta el lavadero de carbones de Utrillas.
Las dos últimas minas mencionadas  se cerraron definitivamente en torno a 1960.
En estas minas trabajó gente del pueblo, aunque lo hacían de forma esporádica como complemento a las tareas del campo. Por ello en verano apenas se trabajaba. Venían a trabajar  a diario de pueblos vecinos como Cervera, La Rambla, El Pajazo, … Incluso algunos que venían de Pitarque se hospedaban aquí en casa de mi abuela Visitación Roche por la lejanía de su pueblo.
Por entonces existía la posibilidad de hacer el servicio militar obligatorio (hoy desaparecido) trabajando en las minas, y así lo hicieron alguno de nuestros vecinos que todavía viven para contárnoslo, como mi tío Pedro Roche.
El propietario de la mina del Sabinar tenía en propiedad el actual garaje del pueblo donde almacenaba dos camiones entre otras cosas. Además almacenaba herramienta y material diverso en la actual casa de Rosa Chulilla. Siendo alcalde Genaro Marzo, se firmó un acuerdo con el propietario de la mina del Sabinar por el que en caso de cierre de la mina, el garaje pasaría a ser propiedad del pueblo. De ahí que el garaje siga siendo hoy propiedad municipal.
Antiguamente el carbón se llevaba en mulos hasta las cuevas de las carboneras. Allí se recogía en carros para llevarlo a La Rambla. Posteriormente se llevó en camiones hasta el lavadero de Utrillas.
Como reliquia de estas minas conservo un sello cuya imagen y sello podéis ver en la imagen de abajo:


En fechas no precisadas también se intentó extraer infructuosamente mineral de plata en la parte superior del camino hacia el Pozo de Las Palomas, pero la roca extraída (muy similar a la roca que contiene mineral de plata) no contenía el preciado metal.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Origen de las actuales fiestas de San Roque y la Virgen de la Ascensión.


En una conversación mantenida con miembros de la actual Comisión de Fiestas me percaté del desconocimiento que hay entre los jóvenes de lo que ha costado comenzar y mantener las actuales fiestas de Las Parras que, tras varios años sin tener fiestas, se recuperaron en torno a 1980.
Pido disculpas de antemano por las imprecisiones que pueda cometer, pues lo que aquí menciono es tan sólo lo que yo recuerdo. Por ello pido más que nunca vuestra colaboración, a través de comentarios o de cualquier otro modo, para corregirme o completar cualquier información que pueda aparecer en esta entrada del blog.
Comenzaré con una descripción de la situación del pueblo en aquellas fechas que nos permita comprender los sucesos acaecidos desde entonces:
En 1978, 10 años después de la agregación de Las Parras al municipio de Utrillas, el Ayuntamiento no había invertido ni una peseta en Las Parras. La carretera a Utrillas era una pista de tierra de penoso estado que se abrió en la Guerra Civil para facilitar el paso de los tanques. No había carretera ni pista de tierra que nos uniera con Cervera. No teníamos servicio de agua corriente ni alcantarillado en las casas. Las calles no estaban pavimentadas. No teníamos teléfono público ni privado. El alumbrado público era una instalación de dos cables pelados medio sueltos y viejas farolas. Cuando los niños jugábamos al balón en alguna calle y golpeábamos algún cable por descuido, el contacto entre los dos cables dejaba a todo el pueblo sin suministro eléctrico. La iglesia era un edificio con desprendimientos que amenazaba las casas colindantes. El Horno se había convertido en improvisado almacén de los objetos provenientes de la herrería tras el derribo de ésta y su estado era lamentable. Sólo tres familias vivían en Las Parras todo el año: Gimeno Gascón, hermanos Burriel y Chulilla Gazulla. Las dos primeras habían comprado una casa en Utrillas y la última, una casa derruida con intención de reconstruirla. La desaparición del pueblo era inminente.
Por otra parte en Utrillas había un grupo de jóvenes provenientes de Las Parras muy activo socialmente: Tomás Palomar, Lazaro y Enrique Gimeno, Chano Roche, Juan José Hernández (tristemente fallecido hace varios años), Pedro Marzo y Ricardo Alegre. Disculpad si me dejo alguno.
En un momento dado Utrillas vio en Las Parras la solución para sus problemas de abastecimiento de agua, por lo que proyectó el trasvase desde Las Parras. Hubo un importante movimiento antitrasvase liderado por los jóvenes antes mencionados que entre otras cosas, sembró de pegatinas antitrasvase tanto el municipio de Utrillas como el de Las Parras. Tras varias reuniones entre Ayuntamiento, siendo alcalde Miguel Ferrer, y representantes de Las Parras, cuyo alcalde pedáneo era mi padre Jorge Chulilla, se llegó al acuerdo de conceder un trasvase con una concesión de 9 l/s de agua supervisado por la Confederación de Aguas del Ebro. A cambio se introducirían mejoras en Las Parras, a muchas de las cuales teníamos derecho constitucionalmente. Primero se hizo la carretera y se instaló e teléfono público. Después se construyó la red de alcantarillado que trajo el agua a las casas. Finalmente se pavimentaron las calles y se modernizó el alumbrado público.
Las fiestas se recuperaron antes de introducir estas mejoras. Algunos de los jóvenes antes mencionados, entre los que destacaron Lázaro, Juan José y Tomás; con el decidido apoyo del alcalde pedáneo fueron los artífices de la recuperación. Tras varias reuniones, se decidió hacer fiestas con tan sólo 15 días de antelación. Fué tiempo suficiente para contratar las orquestas, realizar el programa de fiestas, ... El baile se hacía dentro del trinquete (todavía sin cerrar) y la barra del bar se colocaba en el antiguo patio de las escuelas (hoy reconvertidas en telecentro), para lo que había que cortar las abundantes zarzas, ortigas y demás maleza que había en su interior.
Tras la pavimentación de las calles, el baile pasó a hacerse en la calle colocando el entablado junto al trinquete y orientado hacia el pairon, alrededor del cual se bailaba. Se hacía vaquilla en una de las denominadas “eras Lucas”, concretamente en la que hay sobre la casa de María Gascón. Se vallaba con los remolques del pueblo y con estructuras de madera. Al final de las fiestas se mataba la vaca y se guisaba para hacer la comida de hermandad. Inicialmente esta comida se hacía en la replaceta (puerta de la iglesia) y calles aledañas. Años más tarde el baile pasó a realizarse en la replaceta, pese a la amenaza de ruina de la iglesia, y la comida de hermandad se hizo en el río. La remodelación del horno para habilitarlo como bar fué el revulsivo que el pueblo necesitaba para tener un lugar público de reunión. La actual plaza era un conjunto de casas derruidas que adquirió un vecino por todos conocido, quien decidió donarlas al pueblo para su construcción. Desde entonces el baile pasó a realizarse en la ubicación actual.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El puente del Rabal

Imagen del puente del Rabal tomada el 24 de abril de 2010

El puente del Rabal (arrabal) se construyó a principios del siglo XX (en torno a 1920). Para ello se extrajeron las rocas de una cantera construida al efecto en el paraje denominado 'Los Cantalares', situado entre las Zudes y la Muela:
Los Cantalares: lugar del que se extrajeron las rocas para construir el puente del Rabal. Mapa obtenido de Google Earth.
Tras su construcción y antes de la instalación del alumbrado público tres niños se cayeron en la oscuridad desde el puente. Tristemente uno de ellos llegó a fallecer por las secuelas de tal caida con unos 12 años de edad cumpliendo el pronóstico del médico que le atendió años antes tras la fatídica caida.
A finales del pasado siglo se construyó sobre él una estructura, en mi opinión poco acertada, de vigas y cemento con el objeto de ensancharlo para facilitar el paso de vehículos más grandes; perdiendo definitivamente su belleza original.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Toponimia del casco urbano de Las Parras de Martín.


Dentro del casco urbano de Las Parras y sus alrededores hay lugares cuyo nombre es desconocido por muchos de nosotros por desuso. Comenzaré por distinguir los 4 barrios tradicionales del pueblo para situar después cada topónimo ordenado por su pertenencia o cercanía a uno u otro barrio. Los cuatro barrios son:
  1. Barrialto (Barrio Alto): Parte alta limitada por abajo por la plaza (donde está el pairón) y el callejón de las escuelas.
  2. Barrio Bajo: Parte baja que va desde el garaje del pueblo hasta el molino, limitado en su parte baja por el puente del rabal y en la alta por la plaza.
  3. Cantón: Situado en torno a la iglesia, va desde la plaza y el callejón de las escuelas hasta el garaje del pueblo.
  4. Rabal (arrabal en su nombre castellanizado): Parte del pueblo situada al otro lado del puente.
    Distribución tradicional de los cuatro barrios de Las Parras.
    Enumeraré aquí alguno de los mencionados topónimos esperando vuestra colaboración si queréis añadir alguno en el futuro:
  1. Costera la Gimena: Antiguamente a las cuestas se les denominaba ‘costeras’ de ahí el nombre de éste y otros topónimos que en mi niñez (en torno a 1970) denominábamos así; aunque en otros utilizábamos ya el nombre castellanizado. Es la primera cuesta que hay saliendo del pueblo hacia Utrillas. A su derecha subiendo están los huertos del paraje que denominamos La Gimena, donde está la nave de Gabriel.
  2. La Gimena: Paraje mencionado antes. En él está la balsa de la Gimena, donde nace la fuente de la Gimena que abastece de riego a los huertos de este paraje.
  3. Las Tralderas. Calle que va desde el garaje del pueblo hasta el barrio alto. Es parte del curso de un barranco que denominamos barranco de las Tralderas (como no podía ser de otro modo).
  4. La Replaceta: plaza que hay en la puerta de la iglesia.
  5. El Pairón. Monumento conocido por todos. Prefiero la grafía 'pairón' por coincidir con la pronunciación que siempre le hemos dado aquí (Ver periódico El Pairón nº 0 de 1990 y 4 de 1995). Habitualmente a estos monumentos se les denomina peirones.
  6. Trinquete. Local bajo las escuelas cuyos arcos estuvieron abiertos hasta hace escasos años. Es una construcción típica de esta zona y un lugar habitual de juego para los niños en tiempos pasados, donde el principal juego era la pelota mano. También se celebraban aquí los bailes de las distintas fiestas que hubo antiguamente (ver el periódico El Pairon nº 2 de 1993).
  7. Eras Lucas: Eras situadas en la parte alta del Barrio Alto.
  8. Arenal: Lugar del que se extraía arena para lavar utensilios de cocina y para la construcción. Está en el camino superior que une las Eras Lucas con la carretera.
  9. Las Pedrizas: Parte de la montaña que va desde el lavadero de la Zaica Alta hasta la carretera vieja. Su inclinación y orientación hacia el sol hacía que fuese el lugar ideal para secar la lana lavada en la acequia.
  10. Zaica Alta: Parte de la acequia del pueblo (que aquí denominábamos ‘zaica’) que está por encima de la balsa del molino.
  11. Zaica Baja: Parte de la acequia que está por debajo de la balsa del molino.
  12. Callejas: Calle que comparte uso como acequia de riego y que va desde el lavadero de la Zaica Baja hasta el lavadero de la Zaica Alta.
  13. Cuesta el tinte: Cuesta situada junto al antiguo tinte (tintorería de mi bisabuelo y que ahora es la casa de Paco). Va desde el puente hasta Cuatro Esquinas que a continuación enumeramos.
  14. Cuatro Esquinas. En la actual plaza antiguamente había dos casas. Dos de las esquinas de estas casas junto con una esquina de la casa de Toni y otra de la casa de Paco completaban las Cuatro Esquinas. Así se denominaba a esta parte del pueblo que además daba nombre a uno de los juegos infantiles más populares.
  15. El Regajo: Antigua salida de la acequia baja al río que actualmente ha sido cubierta de escombros sobre los que se ha construido el parque infantil.

    16. Costera la herrería. Cuesta que sube desde el Rabal (donde estaba la antigua herrería) hacia las eras y la Fuente Grillo (camino de Son del Puerto).

    Situación en el mapa de los topónimos descritos.

sábado, 20 de octubre de 2012

Origen de Las Parras de Martín

Los datos que aparecen a continuación están extraidos en su mayoría del artículo del mismo nombre que se publicó en el periódico El Pairon. Aquí se amplian y se puntualiza algún dato de los allí aportados:

Los primeros indicios de presencia humana en Las Parras de Martín datan aproximadamente del siglo VIII a.C. ya que se ha encontrado un hacha de piedra tallada con filo pulido propia de aquella época.
El primer asentamiento conocido podría situarse hacia el siglo V a.C. en el “Cabezo el Castellar”. Se trata de un poblado ibérico todavía no estudiado por los arqueólogos.
La necrópolis rupestre de las Artizuelas indica la presencia visigoda entre los siglos VI y principios del VIII en este lugar.
De la presencia árabe tenemos varios indicios: por una parte tenemos testimonios llegados hasta nuestros días de la existencia de un molino árabe. Al parecer, el molino se ubicó en un corral que hay en la subida del Chorredero a la Era de las Brujas. Quedan restos labrados en la roca tosca del camino que supuestamente usaban para subir; ya que la actual subida se abrió hacia 1900 según nos cuentan nuestros mayores. Según esta tradición oral, el agua no seguía su curso actual, sino que caía a este molino por el agujero abierto en el techo del corral hasta la mencionada Era de las Brujas. Aparte existe otro agujero más al fondo del corral taponado con piedras y barro arcilloso, que podría haber actuado supuestamente como sobradero de una balsa situada en la Era de las Brujas.
Chimenea en el techo del corral que pudo ser el salto de agua de un molino.

Interior de agujero taponado con piedras y tierra arcillosa que pudo ser el sobradero del molino.
Por otra parte también ha llegado hasta nuestros días por tradición oral la presencia de una acequia con origen en las Artizuelas que pasando sobre le Pozo de las Palomas de uno al otro lado del río para dirigirse luego por el denominado “Balcón” hacia los campos de la Hoya de los Molinos. Podría haberse usado para riego o para abastecer algún molino. El propio nombre de Hoya de los Molinos y la presencia en el lugar de piedras de molinos avalan esta hipótesis. Achacamos el origen de esta acequia a los árabes por el topónimo de Artizuelas, ya que este nombre en árabe significa “huertos pequeños” y por el gran desarrollo en materia de riegos que los árabes dieron a nuestro país.
También queremos señalar que la tradición oral ha llevado hasta nuestros días la existencia de un castillo árabe en la cima del cabezo "El Castellar”. Dicha tradición oral  indica que entre el castillo de Segura de Baños y el castillo de Cervera se comunicaban mediante luces y mediante espejos, a través del de Las Parras. Si bien el nombre del "cabezo" hace presagiar la veracidad de la tradición, ésta no puede constatarse, ya que los restos íberos existentes pudieron llevar a equívoco al darle nombre. De todos modos, quizá pudo existir alguna pequeña fortificación de enlace entre ambos castillos, o simplemente, un punto de enlace en las comunicaciones.
Según indica el prestigioso historiador Antonio Gargallo Moya en su obra póstuma "El Concejo de Teruel en la Edad Media" editada por el I.E.T. y el Ayuntamiento de Escucha; la población de la actual provincia de Teruel durante la dominación musulmana era bereber, por lo que apenas existían núcleos de población. Los pocos que existían constituían posiciones en el camino Córdoba - Zaragoza, que pasaba por Cuenca, Villel, Teruel, Cella, y Calamocha.
Supuestamente esta ruta pasaba por el Valle del Jiloca. Por razones desconocidas, esta ruta fue desviada a finales del siglo X desde Teruel pasando por Alfambra, Portalrubio y Cutanda para llegar igualmente a Calamocha. Esta ruta fue el camino habitual durante el siglo XI. Los restos comentados y la tradición oral anteriormente aludida, indican que en nuestro pueblo hubo asentamientos humanos durante dicha época; incluso podemos suponer que aquí hubo un núcleo de población perteneciente a dicha ruta, pues su abundancia de agua y su vega serían de gran importancia.
En 1120 Alfonso I venció a los Almorávides en Cutanda, en 1122 ya disponía de Albarracín, y entre 1124 y 1127 incorpora el territorio entre Monreal y Cella. En esta fecha seguramente Las Parras de Martín ya había sido reconquistada. Tras la inesperada muerte de Alfonso I el Batallador el 1134 en la Batalla de Fraga, el territorio más allá de Cutanda y Belchite pasa de nuevo a poder musulmán.
La posterior reconquista fue lenta debido a las sucesivas treguas pactadas entre cristianos y musulmanes.
Los progresos más importantes se llevaron a cabo por la parte central de la provincia a partir de Belchite. En mayo de 1154 Ramón Berenguer IV está presente en la cabecera alta del río Martín. En dicho año, Huesa del Común ya está reconquistada. En 1163 ya se había reconquistado Aliaga y la Val de Jarque. Así pues, la reconquista definitiva de Las Parras de Martín habría que situarla en torno al año 1154.
En 1210, Pedro II dona Montalban y sus territorios, entre los que se incluye Las Parras, a la Orden de Santiago.
El primer documento escrito conocido en el que figura Las Parras de Martín como asentamiento humano data de 1280, y en él se indica su pertenencia al Arciprestazgo de Belchite (RIUS, Rationes, p. 105; Obispado de Zaragoza). Asimismo, el Libro de Actos Comunes de 1346-1385 (Archivo Diocesano del Arzobispado de Zaragoza) cita en su folio 68 vuelto, perteneciente al año 1349, el nombramiento como Vicario de Las Parras a Domingo Muniesa.
Por otros documentos escritos sabemos que fue Aldea hasta 1711 y Lugar en 1785. Se llamó “Las Parras” hasta 1834, año en que se constituyó como Ayuntamiento; y “Las Parras de Martín”  desde 1857. Como Aldea, perteneció a la Comunidad de aldeas de Teruel integrada en la sesma del Río Martín. Fue Sobrecullida de Montalbán en 1488-1495; Vereda de Montalbán en 1646, y Corregimiento de Teruel en 1711-1833.
La propiedad de la tierra fue siempre de realengo, al pertenecer a la Comunidad.

La Era de las Brujas

La Era de las Brujas es una pequeña planicie situada en la parte superior de El Chorredero. Según tradición oral se trata de un lugar donde se reunían las brujas para sus celebraciones. Para acceder a ella actualmente se sube por un camino abierto a principios del siglo XX. Anteriormente se subía por otro lugar del que apenas quedan restos hoy en día.
Vista superior de la Era de las Brujas. En amarillo el actual camino de subida a través de la abertura hecha a principios del siglo XX. En rojo la anterior subida. El rectángulo azul indica el lugar donde está la cruz labrada en roca y la parte superior de la chimenea del corral de ganado.
En la parte superior del actual acceso encontramos un crucifijo grabado en la roca junto a la parte superior de la chimenea de un corral de ganado al que aludimos en una entrada anterior.
En primer plano la cruz labrada en la roca. Al fondo, rocas taponando la parte superior de la chimenea del corral de ganado para evitar accidentes.
En la Era de las Brujas hay restos labrados en la roca que indican la presencia de algún tipo de asentamiento humano, probablemente árabe.
Indicios labrados en la roca tosca de presencia de algún tipo de asentamiento humano.
Por otra parte, en la plaza del pueblo donde está el pairón, también hay tres cruces labradas en tosca. La tradición oral nos dice que en el pairón se quemaba antiguamente a las brujas.

La flecha de la imagen superior indica el lugar donde están grabadas las tres cruces que aparecen en la imagen inferior.